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¿No eres gay? Felicidades

Por Raquel Torres Peralta

Raquel Torres Peralta

Raquel Torres Peralta

¿Recuerdas la primera vez que sentiste atracción por alguien? Muy probablemente tenías menos de 10 años, y ese sentimiento nuevo se acompañó de otros, de las ganas de ver a esa persona de nuevo, de ilusión y felicidad. Cuando un niño experimenta la atracción por alguien del mismo sexo experimenta además ansiedad y miedo al rechazo, que muchas veces lo llevan a la depresión, a ocultar su sentir y vivir asediado por mensajes en los medios, o peor aún, comentarios (muchas veces de sus seres queridos, su familia más cercana que ignora por lo que está pasando) que lo hacen sentir que algo está mal con él y no lo dejan tener una niñez normal, provocando un sufrimiento innecesario en la adolescencia, ya de por sí difícil.

En los últimos meses las redes sociales han estado plagadas de posts a favor y en contra del matrimonio igualitario, que permite a cualquier persona casarse con otra sin restricción de género. Hace unos días, el arzobispo de Hermosillo afirmó que por medio de terapia un homosexual podía dejar de serlo, desatando una ola de comentarios de nuevo, dejando en evidencia que los líderes no están propiamente documentados sobre este asunto y en su ignorancia arrastran a sus seguidores, quienes los siguen sin reparo. La discusión ha sido encarnizada, con pasión y, hay que decirlo, muchas veces carente de argumentos razonables por ambas partes.

¿La orientación sexual es de origen biológico?

No hay pruebas concluyentes para decir que la orientación sexual es genética en todos los casos, sin embargo hay estudios serios que avalan diferencias biológicas entre homosexuales y heterosexuales. Un estudio del Salk Institute for Biological Studies en 1991 determinó que hay una diferencia muy marcada entre el hipotálamo de hombres heterosexuales y homosexuales. El hipotálamo participa en el comportamiento sexual, y en los hombres heterosexuales el tamaño del tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior (INAH3) era del doble de los homosexuales y de las mujeres. En el 2012, el doctor Jacques Balthazart, de la

Universidad de Liége en Bélgica, encontró en un estudio con ratas, que la exposición a hormonas en el vientre materno durante el desarrollo del cerebro del feto influye directamente en la orientación sexual. El cerebro sin embargo, sigue desarrollándose después del nacimiento y el medio ambiente tiene mucho que ver en la conducta del individuo.

En el 2014 un estudio realizado por varias universidades como la NorthShore University HealthSystem Research Institute, Columbia University, Universidad de Miami y otras, encontraron que un gen en el cromosoma X (uno de los cromosomas sexuales) llamada Xq28 y un gen en el cromosoma 8 se encuentran con mayor prevalencia en los hombres que son homosexuales. Ese estudio, que incluyó a más de 400 parejas de gemelos homosexuales, siguió el informe de 1993 por el genetista Dean Hamer que sugiere la existencia de un “gen gay”. Otras investigaciones han encontrado que el ser gay o lesbiana tiende a darse en familias. Aún cuando el origen sea genético la pregunta seguirá en el aire, pues los genes no determinan el comportamiento, pero sí influyen en una predisposición, como es el caso de los gemelos idénticos donde uno es homosexual y el otro no.

Los estudios muestran que nuestra orientación sexual puede estar determinada desde nacimiento en unos casos, pero no son concluyentes. Para quienes afirman una cosa u otra hay una gran cantidad de estudios a escoger para defender su postura (que no por ser efectuados por una universidad quiere decir que sean válidos, pues es muy fácil publicar resultados sesgados por fallas en los procedimientos) pero ninguno de esos estudios responde completamente la interrogante.

En la lucha por los derechos, el origen de la orientación sexual es irrelevante; una persona que cambia su orientación por voluntad propia sigue siendo una persona, su humanidad no reside en su sexualidad.

La terapia de conversión

A finales de los 70’s, Masters y Johnson, un matrimonio famoso por sus investigaciones sobre el tema, publican su libro Homosexuality in Perspective, donde afirman que el 70% de los homosexuales que fueron tratados con su terapia (un total de 300) fueron convertidos a la heterosexualidad. A principios del 2000 se descubrió que la mayoría de los casos, si no es que todos, eran inventados, y el libro ha sido tachado como un vergonzoso fraude. La terapia de conversión no está avalada por la ciencia, por lo tanto no existen estándares ni regulaciones para su ejecución; sin embargo, se ha intentado tratar a las personas con tratamientos hormonales (por aquello de que en las hormonas reside la atracción por el mismo sexo), terapias de shock para modificar el cerebro -que muchas veces resultan en pérdida de memoria- y psicoterapia, para trabajar los efectos ambientales y de exposición. Ninguna tiene documentación que sustente su efectividad, pero la última resulta en ansiedad, depresión y un sentimiento de culpa y repulsión hacia sí mismo en quien la toma. Como parte del tratamiento se recomienda tomar píldoras que inducen náuseas y vómito cada vez que se sienta la atracción o deseo sexual hacia alguien del mismo sexo.

Hoy en día la homosexualidad es aceptada en algunos países, en otros es tolerada y en otros es rechazada al grado de considerarse un delito con condena de muerte. Nuestra opinión al respecto depende de lo aprendido a lo largo de nuestra vida, nuestra cultura y claro, la religión.

Es responsabilidad de cada uno de nosotros estar informados antes de emitir alguna opinión o replicar información sin sustento que fomente la violencia o el rechazo a otros, que pueden ser nuestros hijos, hermanos, familia, amigos muy queridos que sufran el rechazo en silencio.

Un gay puede descubrir su orientación sin ser un adulto aún, puede ser un niño o un adolescente que se enamora de alguien que no lo es y sufre porque su situación es diferente. Puede ser un joven en universidad que calla para ser aceptado por sus compañeros de clase y evitar un sesgo del profesor en su calificación final. Sus relaciones no se reducen al sexo y no, no es un violador de niños ni busca la amistad falsamente para tener relaciones sexuales.

Si no eres gay te felicito, nadie cuestiona tu derecho a elegir con quién te relacionas, nadie pelea por evitar que tengas el derecho a ser reconocido como cónyuge y tengas la protección legal que eso conlleva. No tienes que esconder tu orientación sexual en el trabajo para evitar que se te discrimine en alguna oportunidad de ascender profesionalmente y no sabes lo que es vivir “en el closet” ni tienes una orda de gente decidiendo a cuál baño debes entrar. Bienvenida sea la discusión, las ideas, la libertad de expresión, pero evitemos el discurso de odio y dejemos de difundirlo. Centremos la discusión en problemas sociales y en soluciones, hay tanto que arreglar en este país. Los prejuicios y las enseñanzas que nos dictan ir en contra de otro ser humano por no coincidir con nosotros siempre estarán ahí, pero eso sí es reversible con información y empatía. Hemos dejado de ver a los demás como seres humanos, vemos etiquetas y prototipos, pero nuestra naturaleza es mucho más compleja; del otro lado hay otra persona que siente y vive como nosotros.

Raquel Torres Peralta

@Rql_Torres

Doctora en Ciencias Computacionales por la Universidad de Arizona

Profesora-Investigadora del  Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Sonora

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