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¿Está preparado México para el Auto Inteligente?

Raquel Torres Peralta

Raquel Torres Peralta

Hay un dicho que reza: Al lugar que fueres, haz lo que vieres.

A principios de año, Elon Musk anunció que Tesla tendrá su auto totalmente autónomo para el 2018. Inmediatamente UBER anunció que de ser así, la compañía los compraría todos. La noticia tomó por sorpresa a la industria, pero sobre todo a la competencia más cercana: Google. La trayectoria de Musk es impresionante, en los últimos años se ha convertido en el puntero de innovación, no sólo con su compañía TESLA, sino que ha hecho noticia con SpaceX y en dos años lo tendremos mandando su primer nave a Marte.

Actualmente, el Modelo S de Tesla ofrece la funcionalidad de piloto automático, que bajo ciertas circunstancias permite al conductor darse un break y dejar el total mando del automóvil a los algoritmos de inteligencia artificial que lo asisten. En el 2013 Google dio su primer demo de un carro totalmente autónomo y puso en las calles de California una cuadrilla de carros prototipo que diariamente se conducen solos y recogen valiosa información para afinar el proyecto hasta tener un producto seguro y confiable.

¿Está preparado México para el auto inteligente?
Aún no. El reto que representa México para esta tecnología es grande. Por mencionar los más importantes: la falta de infraestructura es la barrera principal para una funcionalidad óptima. El auto inteligente necesita de líneas en la calle que le indiquen el carril por el que debe circular. También necesita el señalamiento necesario como la velocidad máxima, etc. En nuestro país el mal estado de las calles es un problema a nivel nacional. La falta de pavimento, señalamiento y el vandalismo (a las señales de tránsito, semáforos, etc), hacen que los algoritmos actuales no sean suficientes para determinar que el auto debe moverse en un constante zig-zag para evadir baches y demás irregularidades.

Por otro lado, la cultura del conductor mexicano -e incluso de peatón- hace difícil la predicción de sus acciones. Por ejemplo, cuando un carro activa la direccional para cambiar de carril, se espera que el carro del carril vecino le ceda el paso. En México ocurre lo contrario: acelerará para que no se le ponga al frente. En un semáforo en amarillo, lo esperado es que los carros se detengan ante la proximidad del semáforo el rojo, sin embargo, los carros en México aceleran para ganar el paso y aquel que intente frenar podría llevarse un choque por alcance.

¿Cuál es la solución?
Los beneficios del auto inteligente en México se traducirían en menos muertes por accidente (se reducirían en más del 50%), mayor aprovechamiento del tiempo entre trayectos y en una reducción de autos por ciudad, sin embargo, para que la introducción de esta tecnología sea posible, el gobierno deberá solucionar algunos de estos problemas, mientras que las empresas productoras de autos inteligentes deberán incluir algunas modificaciones en el software y hardware de sus vehículos para hacerlos funcionar propiamente en países como el nuestro.

Del 1 al 3 de Junio se lleva a cabo el 24th Coloquio Internacional GERPISA en la ciudad de Puebla, con la participación de los más importantes expertos en la industria automotriz a nivel mundial. La discusión se ha centrado en las fronteras de la innovación, principalmente el auto eléctrico, pero sin duda uno de los más grandes retos es el del auto inteligente y para México los retos en ambas tecnologías son aún mayores.

Raquel Torres Peralta
@Rql_Torres
Doctora en Ciencias Computacionales
por la Universidad de Arizona
Profesora-Investigadora del
Departamento de Ingeniería Industrial de la
Universidad de Sonora

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