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Tarea o no tarea, he ahí el dilema

Raquel Torres Peralta

Raquel Torres Peralta

En los últimos días se ha desatado una polémica ante la iniciativa de presentada por Ana Gabriela Guevara, exhortando a la SEP a realizar estudios que evalúen los efectos de la tarea en el aprendizaje, las relaciones en el hogar, las afectaciones económicas y la salud, para tomar medidas que minimicen los efectos negativos en dichos aspectos. Inmediatamente en redes sociales se expresaron opiniones a favor, otras en contra, incluso algunos acusan a la senadora, pero, ¿en verdad es tan importante el tema? ¿qué dice la ciencia de esto?

El debate sobre la tarea en los niños ha estado en la mesa en varios países del mundo en la última década. De acuerdo a una exhaustiva revisión de 180 estudios realizado por la Universidad de Duke en estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria en distintos países se llegó a la conclusión de que la tarea no beneficia en el desarrollo académico del estudiante de primaria y en secundaria la mejora académica era apenas perceptible. Los estudiantes de preparatoria, sin embargo, eran quienes obtenían un mejor aprovechamiento cuando cumplían con las deberes en casa. Uno de los efectos negativos en los niños de primaria era el desarrollar una resistencia a la hora de ir a la escuela o al estudio en general, lo que provocaba estrés en el hogar. De acuerdo a un estudio realizado por Richard Walken, Doctor en Psicología Educacional y profesor de la Universidad de Sidney, Australia, el número de horas que el estudiante pasa haciendo tareas no le asegura una mejora en sus exámenes. En su estudio los niños que cumplieron con largas horas de trabajos en casa en lugar de mejorar, como se esperaría, presentaron un detrimento en sus calificaciones. De acuerdo a Gerald LeTendre, director del Departamento de Estudios de Política Educativa en la Universidad de Pennsylvania, la tarea no beneficia a los niños de educación básica, y recomienda que en esa etapa se les encamine a actividades que les ayude a desarrollar habilidades cognitivas como aprender a tocar un instrumento, jugar, practicar algún deporte o participar en clubes de lectura o artes plásticas. También afirma que una dosis “saludable” para un niño menor a 12 años es la tarea que no sobrepasa los 15 minutos.

En México tenemos la idea equivocada de que la materia que obliga al desvelo es la más difícil y el que deja más tareas el mejor maestro. La verdad es que nuestro sistema educativo se basa en la memorización de conceptos, procesos y métodos, exigiendo al estudiante a aprender de memoria fórmulas, definiciones, nombres o fechas que se encuentran en google en fracción de segundos; ¿qué valor tiene eso en nuestros días? ninguno. La educación básica no debe dejar de lado el desarrollo de la creatividad, el pensamiento crítico y el dominio de la lógica para el uso de los conocimientos en el diseño de soluciones. ¿Saben cómo se desarrollan esas habilidades? Pensando, creando, analizando y durmiendo. Las horas de sueño que le quitamos a nuestros estudiantes afectan directamente sus capacidades intelectuales y la resolución de los 50 problemas de matemáticas que lo hizo amanecerse no lo hará mejor, al contrario, le afectará en su desarrollo físico y aprenderá que lo correcto es trabajar en serie, mecánicamente, por volumen, anteponiendo su bienestar por unos puntos que intentan medir su desempeño de una manera equivocada.

Los primeros años de vida el cerebro absorbe los conocimientos como una esponja, lo aprendido en esos años difícilmente se olvida. Entonces, ¿porqué no dedicarnos a complementar la enseñanza para preparar adultos responsables, con calidad humana y responsabilidad social que nos ayude a tener mejores comunidades en el futuro? Un niño que aprende filosofía a temprana edad desarrolla habilidades que lo hacen mejor en matemáticas (según estudio en Inglaterra donde se dio seguimiento a más de 3,000 niños), pero también tiene más herramientas para sobrellevar los problemas cotidianos durante toda su vida. Entonces, ¿porqué no se está haciendo en nuestro país?

En mi opinión la discusión no debe centrarse en si se deja o no tarea, o si se evalúan o no maestros, sino en la forma y contenidos de enseñanza. No necesitamos descubrir el hilo negro, ahí están los modelos educativos y los contenidos para ser competitivos en un mundo donde las fronteras cada vez se diluyen más gracias a la tecnología. ¿Cómo podemos hacer que nuestros profesionistas compitan con un japonés, un alemán o un estadounidense? ¿sabemos siquiera qué es lo que se enseña en esos países y cómo? ¿Tenemos comparaciones a detalle de lo que hacen ellos contra lo que hacemos aquí? Un sistema educativo como el que tenemos sólo pone la canasta más alta para aquellos que no tienen oportunidad de pagar por una escuela particular o para estudiar en una universidad en el extranjero, negándonos una justicia social, un suelo parejo. Aplaudo que Ana Guevara haya puesto el tema en la mesa, los cambios se deben hacer a fondo. La educación es la clave para un mejor futuro.

Raquel Torres Peralta
@Rql_Torres
Doctora en Ciencias Computacionales
por la Universidad de Arizona
Profesora-Investigadora del
Departamento de Ingeniería Industrial de la
Universidad de Sonora

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